AMOR DIVINO

¿Cuántas personas experimentan en su vida la pureza y la dulzura del amor desprendido con un mínimo de consistencia? Lo cierto es que las hay y, sin embargo, parece que en esta época de la tierra el amor divino es aún la excepción antes que la regla. Esta afirmación no pretende señalar a nadie con el dedo, sino mostrar un área en la que necesitamos evolucionar como especie. El amor divino se puede definir como: 1) amor puro ofrecido sin esperar nada, sin motivos ocultos, culpa, manipulación o “descarga” sobre otras personas; 2) amor entregado como producto natural de la naturaleza esencial del yo que se preocupa de los demás sin necesitar una razón; 3) la respuesta natural a la contemplación de la esencia de otra persona, animal, planta o cualquier otro elemento de la creación, y 4)la esencia de Dios/Diosa que fluye a través de todo lo que existe.
La sociedad actual enseña que el amor se define mediante sentimientos tales como preocupación por las personas, miedo a perderlas, requerir la presencia de otros a fin de sentirse bien o a salvo, algo que se siente hacia los demás cuando éstos satisfacen las necesidades de uno, lo valoran o le dan lo que quiere, decir a alguien que es insoportable vivir sin su presencia, tener pena y lástima de los demás. Esta última descripción es lo que la mayoría llama amor, o los síntomas del amor.
La sociedad enseña a lanzarse a la búsqueda del amor jugando al “pobre de mí”, a las “penas en compañía” y a decir: “¿a que es horrible?”, relacionados
Estrechamente. ¿Recuerdas algún momento en que se te acusara o que acusaras de amar poco y ser insensible a alguien que no sintiera pena por alguien y no dijera “pobrecito”? Lo cierto es que sentir compasión por alguien es una forma de quitarle poder. Consagra su impotencia e incapacidad de ayudarse a sí mismo. Esto no significa que debes ser frio y distante, significa: no dejes de amar, ten compasión pero no niegues a otros la capacidad de aprender, crecer y cambiar su vida al sentir pena por ellos.
Existe bastante diferencia entre las definiciones de amor divino y las definiciones que la sociedad da al “amor”. Seguro que ya de muy niño aprendiste que si querías amor tenías que hacer lo que tus padres querían o esperaban de ti. O te adaptabas a ese comportamiento o te rebelabas, rechazando así el amor.
En cualquier caso, se redujo tu capacidad de recibir amor divino, o bien quedó completamente bloqueada a causa de entregarte al juego de competir por la energía y la atención de los demás.
Ya de adulto, el no haber entendido la naturaleza del amor se traduce en esperar cosas poco realistas de la pareja o amigos. Si alguien no te hace caso cuando crees que debe hacerlo, supones que te ama poco. Si tu mejor amiga conoce a una nueva amiga, te sientes menos querida. “El” no te toma de la mano ni te besa cuando tu quieres y le acusas de que te ama poco.
Hoy la mayoría de las personas han olvidado que los seres humanos deben elegir pareja y amigos íntimos entre aquellos con quienes sean compatibles. Aquellos hacia los que se sienta amor y cariño de modo natural y que de modo natural correspondan a esos sentimientos. Antes al contrario, hay muchos que no hacen más que entablar relaciones ligadas al sexo o amistades con personas antes de conocerlas, antes de que cada uno comunique al otro sus necesidades y deseos, antes de que se establezca una mínima compatibilidad . Después les duele que el modo de amar del otro no responda a sus expectativas en lugar de verlo simplemente como otra manera de amar, echan culpas y acusan a los demás de amar poco. Puede que algunas amen poco y puede que no. Si estos procedimientos y actitudes te son familiares, es importante que te des cuenta de que es tuya la responsabilidad de utilizar el discernimiento y de elegir con más juicio.
A causa de estos dilemas sobre el amor, así como de muchos otros, es posible que hayas renunciado a tu capacidad de recibir amor Divino, así como a las otras cosas que se han dado en llamar amor. Puede que incluso tengas miedo de aceptar la alegría del amor verdadero porque lo asocies estrechamente con ceder el control, sentir dolor y desilusión o volverse dependiente. El amor en su forma pura no tiene que ver con el miedo, la resistencia, la contracción, la pérdida, el control, el dolor o la dependencia.
Cuando lo que llamas amor provoca estas desgracias debes asumir la responsabilidad de examinar tu discernimiento o esas vibraciones de tu interior que magnetizaron la situación o la persona hacia ti. ¿Qué clase de expectativas injustas o poco realistas tienes? ¿Llegaste a conocer lo bastante a la persona para averiguar si era cariñoso o desprendido antes de entablar una relación? ¿Crees que mereces amor y que alguien acepte el tuyo? ¿Eres capaz de dejar que el otro sea quien es de verdad o crees tener el derecho de obligar a cambiar a las personas según tus necesidades?
El trabajo interior te permitirá estar más abierto al amor divino. Facilitarán que éste te sane y suavice tu resistencia, favoreciéndote en el futuro un mayor discernimiento que te permita saber a quién y qué admites en tu vida.

AMORAH QUAN YIN

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